Vilar de Cás es una aldea remota, situada al pie de la montaña y alejada del resto de la población de cigüeñas de la comarca de Maceda (Ourense). Durante el año cuenta con una población estable reducida, inferior a 40 habitantes, aunque en verano aumenta notablemente por la llegada de segundas residencias y familiares. Esta combinación de aislamiento relativo y fuerte vínculo comunitario convierte al nido de cigüeñas en un referente especialmente importante para la aldea. Esa realidad se hizo visible en la actividad, ya que durante la tarde fueron acercándose vecinas y vecinos de distintas edades, hasta reunir aproximadamente a 10 niños y 15 adultos. La actividad contó además con la visita de Uxía Oviedo, alcaldesa del Concello de Maceda, que se acercó a conocer la propuesta, conversar con el equipo y mostrar interés por el trabajo que estamos desarrollando en torno a las cigüeñas, el cambio climático y la educación ambiental.
A pesar del intenso calor —en torno a los 35 grados— pudimos montar con calma los paneles de las exposiciones de PlasticStork / In-visible Pollut y Amigas das Cegoñas, además de una mesa con materiales coloreables, chapas, nuestra cigüeña Lola, agua y fruta para acompañar la actividad. También preparamos un espacio de juego y construcción con un palé, ramas, paja y otros materiales naturales, que más tarde se convertiría en uno de los momentos más esperados por los niñas y niños.
A las 18:00 h nos desplazamos caminando desde a palleira hasta O Conso, donde se encuentra el nido principal del pueblo, una plataforma artificial instalada por la Xunta (en 2020 aproximadamente) junto al campo de fútbol. Allí realizamos una explicación sobre el proyecto, la labor de la asociación y la relación entre el cambio climático y las aves migratorias. También hicimos una breve introducción al cambio climático y, a partir de la encuesta realizada, comprobamos que el término Justicia Climática era desconocido para la mayoría de las personas participantes. Eso nos permitió abordarlo de forma sencilla, especialmente para que las niñas y niños pudieran entenderlo a través de ejemplos próximos y cotidianos.
La participación fue muy inclusiva e intergeneracional. Nos acompañaron madres, tías, abuelas, personas mayores y familias con peques, lo que favoreció un ambiente muy enriquecedor, lleno de preguntas, recuerdos y conversaciones sobre la presencia de las cigüeñas en la aldea. Gracias a ello, también pudimos recoger información sobre la antigüedad del nido y sobre la relación histórica de la comunidad con estas aves.
Durante la actividad repartimos guantes y explicamos la importancia de no manipular basura, plumas ni agropilas de fauna silvestre sin medidas adecuadas. En un posadero cercano encontramos varias plumas, lo que despertó mucha curiosidad entre los niños y también entre las personas adultas. Abrimos algunas egagrópilas y pudimos mostrar de forma didáctica de qué se alimentan las cigüeñas, observando restos de insectos, semillas y otros materiales.
Aunque la zona estaba bastante limpia, también pudimos explicar la problemática de las cuerdas, los alambres, los plásticos y otros residuos que aparecen en el entorno y pueden afectar a la fauna. Durante el recorrido recogimos algunos de estos materiales, reforzando así el mensaje de cuidado y prevención.
El nido estaba vacío en ese momento, pero permitió explicar su importancia como punto de observación, refugio y símbolo del vínculo entre la comunidad y el territorio. A causa del calor, decidimos regresar de nuevo hacia a Palleira, donde continuamos la actividad de forma más tranquila.
De vuelta en la palleira, recuperamos fuerzas con agua fresca y fruta, y después llegó el momento más creativo. Algunos niños y niñas colorearon con acuarelas y rotuladores imágenes relacionadas con el cambio climático, que pudieron llevarse como recuerdo. También les entregamos chapas de Amigas das Cegoñas por el clima, como pequeño obsequio de participación.
Nuestra compañera María Docampo, bióloga, explicó con más detalle los proyectos PlasticStork e In-visible Pollut, presentando ejemplos sobre la presencia de plásticos en nidos y egagrópilas, así como la detección de pesticidas y plaguicidas en la provincia de Ourense, con muestras tomadas en distintos puntos de la comarca de Maceda. Las explicaciones despertaron mucho interés y generaron varias preguntas por parte de las familias.
Finalmente, llegó uno de los momentos más bonitos de la jornada: la construcción colectiva del nido de cigüeña sobre el palé. Entre ramas, paja y mucha imaginación, los niños y niñas comprobaron que hacer un nido no es tan sencillo como parece. Con la ayuda de los más mayores, lograron levantar un nido precioso para nuestra cigüeña de reclamo Lola, que nos acompaña siempre en los obradoiros. Después colocamos huevos de imitación, repartimos plumas previamente recogidas y desinfectadas, y cerramos la actividad con una foto de grupo muy especial.
La encuesta realizada durante la actividad refuerza el valor educativo y comunitario de esta primera jornada. Participaron (en la encuesta) 17 personas, con una mayoría de mujeres/chicas frente a hombres/chicos, lo que confirma la implicación especialmente activa de las mujeres en este tipo de espacios. La procedencia de las personas participantes fue diversa, con vínculos con Maceda, Santiago, Madrid, Ourense, Bruselas, Vilar de Cás, Pontevedra, y Barcelona lo que muestra que el nido y la actividad son un punto de encuentro para personas con diferentes trayectorias, pero unidas por su relación con la aldea.
Uno de los datos más relevantes fue el escaso conocimiento del término Justicia Climática: solo 2 personas dijeron conocerlo, mientras que 15 respondieron "no" o "no sabe". Este resultado pone de manifiesto la necesidad de seguir trabajando este concepto desde una perspectiva sencilla, cercana y conectada con la realidad cotidiana, especialmente en contextos educativos con niñas y niños.
En cuanto al número de pollos del nido, la respuesta más repetida fue 3 pollos, seguida de "no sabe". Este dato coincide con la observación real de la temporada y confirma el interés de la comunidad por el seguimiento de las cigüeñas. En conjunto, la encuesta muestra una base social muy favorable para seguir desarrollando acciones de educación ambiental, participación comunitaria y sensibilización sobre justicia climática.
A las 20:00 h dimos por finalizada la actividad, recogiendo material y despidiéndonos poco a poco de las personas participantes. El balance no pudo ser más positivo: calor extremo, sí, pero también entusiasmo, aprendizaje, participación y muchas ganas de seguir compartiendo conocimiento sobre las cigüeñas y el clima.
Esta primera actividad del proyecto marca el inicio de un camino ilusionante, en el que queremos seguir acercando la ciencia, la educación ambiental y la justicia climática a la vida cotidiana de las aldeas, de la mano de sus gentes y de sus cigüeñas. Gracias a todas por participar, gracias a nuestras voluntarias y voluntarios por estar siempre presentes.